Ahora si: Lamborghini se pronuncia y nos habla del Egoista

12 de mayo de 2013


Ya era hora pensé, pero tras leer la nota de prensa lo entiendo. El Egoista tenía que ser una sorpresa para aquellos que participaron en el Grande Giro. Ellos debían verlo los primeros. Era algo que tenían que ver los más apasionados primero, y es que el Egoista es un coche pasional en la máxima expresión posible del adjetivo.

Walter Da Silva lo expresó muy bien: "Estoy muy ligado a esta marca italiana, siendo yo italiano. Quería homenajearla y pensé en un vehículo que resaltara el hecho de que los Lamborghini siempre están hechos con pasión, y más con el corazón que con la cabeza".

Y es que el Egoista es realmente pasional, tan pasional que está hecho para el máximo deleite de su conducción, sin nada que distraiga, ni siquiera un acompañante, ya que este monoplaza esta hecho para conductores con un poco de ego. En palabras del jefe del equipo de diseño, Walter Da Silva: "Este es un coche hecho para una sola persona, para permitirles divertirse y expresar su personalidad al máximo. Esta diseñado puramente para gentes hiper-sofisticadas que quieren solo las cosas más extremas y especiales del mundo. Representa al Hedonismo llevado al extremo, es un coche sin compromisos, en una palabra: egoísta".


Con estas palabras Walter expresa perfectamente lo que este coche representa y a quién está dirigido. Sin embargo su faceta más reseñable no es en si esta orientación del producto, sino su radical y futurista diseño.

Dominado por las aristas muestra una apariencia que dista bastantes años de nuestros tiempos. Para un diseñador representa una auténtica opera prima, aunque a los mortales nos cueste entenderlo más.

Se inspira en el helicóptero de combate Apache, esto esta muy claro cuando vemos el cockpit. Su diseño es altamente muscular, con lineas muy marcadas y definidas. 

Su frontal inspira respeto, con una mirada enfadada y aterradora. Su morro en triple cuña se lleva al extremo, y los focos se ocultan en la parte superior de las tomas de aire frontales. En las lineas laterales sorprende que, debajo de lo errático de su disposición, todas parecen encajar tras fijarse con detenimiento.

Para cubrir el motor encontramos un inmenso panel de carrocería con diez branquias hexagonales dispuestas en dos lineas de cinco, una a cada lateral, y orientadas para absorber aire. Este panel culmina en dos alerones móviles que conforman la aerodinámica activa del impresionante prototipo. En la trasera un difusor descomunal, tan grande como la propia trasera, con dos enormes bocas de escape centradas, más grandes que ninguna que yo haya visto jamás.

  

Abundan los detalles naranjas sobre su pintura blanca mate, incluso los cristales del cockpit y las llantas llevan este color. El propio Winkelmann entro conduciéndolo con unas gafas con cristales naranjas. Algo que ayuda a dar esa imagen que Stephan quiere de Lamborghini, la del chico malo del mundo del automóvil.

 

Respecto a su interior decir que es aquí donde más clara esta la idea de futurismo. El carbono y el aluminio conforman las estructuras interiores, soportando el volante y la columna de dirección así como el cuadro de relojes digitales. Pero más impresionante es la pantalla de cristal iluminado sobre los mismos. Rápidamente te traslada al entorno de un piloto de helicóptero de combate. Los botones y displays se hallan en las estructuras laterales del habitáculo. Y para contrastar el interior se tapiza completamente en cuero naranja. Muy llamativo y radical, pero futurista.

Por último destacar su motor, es el V10 de 5,2 litros del Gallardo, aunque elevado hasta los 600 caballos. Esto demuestra que el V10 tiene más potencial, y que además aun le queda bastante vida en la casa del toro, y es que esperamos esta mecánica en el sucesor del Gallardo.

Épico y surrealista, futurista y radical el Egoista responde a una vieja idea de Ferruccio. Expresado en palabras de Walter Da Silva: "Es como si Ferruccio estuviera diciendo: Voy a poner el motor detrás, no quiero pasajero. Lo quiero para mi, y lo quiero como imagino que es. Es un vehículo de fanáticos, Egoista le sienta bien.".

Si los coches de Lamborghini son para unos pocos, este va más allá. Es un coche para si mismo, un regalo de Lamborghini para Lamborghini, resplandeciente en su soledad. El Egoista es pura emoción, tierra de nunca jamás, el cual nadie jamás poseerá, y que siempre será un sueño, para todos.