Ginebra: La resaca y el Veneno

1 de abril de 2013

Como si hubiese pasado un huracán por encima de nosotros nos deja Ginebra. Tras un largo esperar la cita con el motor en el salón más importante del año nos deja con todas las grandes novedades ya vistas en exposición. De ahora en adelante tocará demostrar si lo que prometieron en la cita Ginebrina es tal y como nos lo contaron. Del Veneno no hay mucho que demostrar, todo está muy claro.

Nos gusta el Veneno, es una realidad. Si somos Lamborghini Pasión es porque simpatizamos con la filosofía y estilo de los de Sant'Agata, y el Veneno lo representa mejor que nunca. Es grande, exagerado, sobrecargado, infantil... Ya he visto calificarlo de 'Hot Wheels' de la vida real. Pero tanto con los halagos como con las críticas no se consigue otra cosa que aumentar mi simpatía con la bestia.

Mientras que otros llevaron coches nuevos e impresionantes, con un fuerte despliegue tecnológico (Ferrari, McLaren...), Lamborghini se conformó con un ejercicio de diseño que no es otra cosa que 'un Aventador muy gordo'. Y está bien, pues Lamborghini aun se arriesga a crear productos así. El diseño, la imagen de marca cambia constantemente, nuca se sigue una vía de diseño clara, y el ejemplo claro es el Veneno, que más allá de las proporciones no tiene mucho que ver con el Aventador u otros modelos anteriores, a nivel de diseño claro. Hay a quien no le gusta que no siga la linea del Aventador y los anteriores que tanto ha gustado. Esto es lo que haría una marca joven, probar cosas nuevas, y eso tras 50 años no es algo usual. En mi honesta opinión, si Lamborghini sigue así le resultará beneficioso en el futuro.


Respecto al Veneno, derrocha agresividad y carácter por los cuatro costados. Dominado por las formas musculosas su estética está inspirada en los prototipos de Le Mans. Prueba de ello son sus marcadísimas aletas, tanto las traseras como las delanteras, que parecen 'envolver' las ruedas.

Los apéndices aerodinámicos está por todas partes. En sendos laterales del frontal se aprecian unos paneles y unas placas de fibra de carbono que actúan a modo de difusor. En el centro y sobre el enorme splitter tres placas de fibra de carbono actúan como alerones y dos grandes orificios nasales ayudan a dar más refrigeración a los radiadores delanteros. Pero en el frontal lo que más destaca son los focos delanteros, que aunque conservan el diseño interno de los ya vistos en el Aventador y otros modelos anteriores destacan por 'bajar' por el frontal de una manera similar al Audi R18.

En los laterales conserva las tomas de aire del Aventador, pero ahora las aletas traseras arrancan como si de un filo cortante se trasera desde las tomas de aire, envolviendo las ruedas traseras y acabando en una curva de la trasera que bien recuerda al Countach y al Diablo. Sin embargo no es el único guiño a los diseños de Gandini, los pasos de rueda también son muy similares a los vistos en sus creaciones.

En la trasera lo que se aprecia es un descomunal difusor, mucho mayor que ninguno que haya visto en ningún coche de calle. En medio del mismo se encuentran cuatro colas de escape rectangulares y encuadradas en forma de rectángulo vertical. En sendos laterales del difusor nos topamos con unas extensiones del mismo en forma de fondo doble que salen desde los pasos de rueda traseros. Sobre el difusor se encuentra un soporte de fibra de carbono similar al del Sesto Elemento, a ambos lados del mismo están los dos ventiladores traseros. Unas luces semejantes a las del Urus se encuentran debajo del descomunal alerón ajustable. Una toma de aire en el techo al lado de la cual  hay seis ventanas de ventilación sobre el vano motor da paso a una aleta de tibiron que se une al alerón y termina en la tercera luz de freno.


A nivel de interiores vemos algo que es, prácticamente, un Aventador muy modificado, cargadísimo de fibra de carbono y tapizado en cuero y alcántara, especialmente en alcántara, con asientos de composite forjado y costuras en contraste rojas así como ribetes rojos. Un cuadro de instrumentos digital se exhibe tras el volante ahora y el diseño de la consola central es más anguloso.

Mecánicamente tenemos una clara evolución del Aventador, con el V12 de 6,5 litros generando ahora 750 PS. Lo cual permite mejorar las prestaciones del Aventador, con lo que se espera una aceleración de un 2,8 segundos de 0 a 100 km/h y una punta superior a 355 km/h, ya que ahora mueve un peso de solo 1.450 kg, 125 kilogramos menos que el Aventador.

Tres unidades además de la de Ginebra se construirán, dos irán a Estados Unidos y una a Emiratos Árabes, cada una de un color distinto (rojo, blanco y verde). Todas por un precio de mayor de 3,5 millones de euros sin impuestos. Pero, como ya dije, ya están vendidas. ¿A quién le importa? Ya no es problema más que de sus dueños.

Así empiezan los 50 años de Lamborghini. Este será un año memorable, y aquí estaremos para contarlo.